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jueves, 17 de septiembre de 2009

Fiestas Patrias

Que tal este 15 de Septiembre a pesar de los impuestos y todo el relajo que se trae el gobierno la gente como siempre salió a celebrar y por supuesto también, las féminas que son el tema que nos ocupa, vestidas como siempre muy lindas algunas de Adelitas muy adoc a la fecha otras de verde, blanco y rojo como emulando nuestra bandera, con botas y pantalones ajustados, de acuerdo a la moda de temporada, o en su defecto con sus accesorios como collares, aretes etc. para conmemorar el día de nuestra independencia, en los restaurantes y antros también el ambiente estaba a todo lo que daba, a la hora de la comida fui con unos amigos a un restaurante de mariscos. donde el personal que atiende son puras féminas, de todos sabores y colores, sabemos que la mujer es bella solo por el hecho de ser mujer pero vaya aquí hay para escoger, tenían pintada en la cara su banderita de México y uno que otro adorno muy patriota, la verdad se veían muy bien y si consideramos además que la señorita que nos atendía a nosotros tenia acento costeño, pues el lugar resultaba muy cómodo para pasar un buen rato, mientras en las delegaciones del D.F. la fiesta estaba a todo lo que daba, puestos de comida, juegos mecánicos, artistas, y claro muchas pero muchas bellezas y a la hora de dar el grito nombraron a Doña Josefa Ortiz de Domínguez que por supuesto ayudo y en mucho a este movimiento hoy les platicare de ella un poco.
Era el 14 de septiembre cuando doña Josefa, encerrada con llave por su esposo el Corregidor, llamó desde su recámara en forma convenida al alcaide Ignacio Pérez; éste advirtió la urgencia del llamado puesto que la Corregidora golpeó con el tacón de su calzado, repetidamente, en el piso que para el caso del alcaide era el techo de su cuarto dormitorio y al acudir al portón de la casa, por el agujero de la llave le ordenó doña Josefa que sin pérdida de momento ensillara un caballo y se encaminara a San Miguel El Grande a enterar al capitán Allende lo que pasaba en Querétaro. Pérez obedeció y el aviso de la Corregidora determinó la proclamación de la Independencia en la Congregación de Nuestra Señora de los Dolores, la madrugada del domingo 16 de septiembre de 1810.

Precisamente en esta fecha, en Querétaro, la nueva denuncia hecha por el capitán Joaquín Arias al Alcalde Ochoa, obligó a este funcionario a librar la orden de detención del Corregidor Domínguez y su esposa, recluyéndoseles respectivamente en los conventos de la Cruz y de Santa Clara, en donde estuvieron cuatro o cinco días, mientras duró la agitación de los primeros momentos.

Desde fines de septiembre de 1810 hasta el 14 de diciembre de 1813 don Miguel y doña Josefa continuaron sirviendo la corregiduría de Querétaro. En la fecha últimamente citada llegó a la ciudad de Querétaro el arcedeano y célebre bibliófilo don José Mariano de Beristáin y Souza y con violencia denunció a los esposos Domínguez como peligrosos conspiradores y a ella (La Corregidora), "una verdadera Ana Bolena, que ha tenido valor para seducirme a mí mismo, aunque ingeniosa y cautelosamente". Con fecha 23 de diciembre reiteraba Beristáin a Calleja: "Repito a V. E. que la Corregidora es una Ana Bolena y añado hoy que Gil (el Juez Eclesiástico Dr. Rafael Gil de León) es su Wolseo".

El Virrey Calleja envió a Querétaro al licenciado Lopetegui para que enjuiciara y destituyera al Corregidor Domínguez y ordenó al coronel Cristóbal Ordóñez que al pasar con el convoy de San Luis Potosí a México, aprehendiera en Querétaro a la Corregidora y la llevara al convento de Santa Teresa de la capital, lo cual fue ejecutado al inicio de 1814. Fue entonces cuando doña Josefa exclamó: "Tantos soldados para custodiar a una pobre mujer; pero yo con mi sangre les formaré un patrimonio a mis hijos".

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