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martes, 13 de octubre de 2009

Hombres que aman demasiado

Cuando se ama demasiado?

Muchas veces por desconocimiento e ignorancia no se las considera como tales.
Y se obvia un tratamiento o una forma ordenada de resolver los problemas que ?sta puede generar produci?ndose as? una cadena de da?os que lastima a la gente que la padece y a su entorno.

La adicci?n, palabra que alude a aquello No dicho, porque por alg?n condicionamiento social o alg?n juicio personal, se tiene el convencimiento que hay que callarlo, representa una condici?n no sana para las personas que las sufren.

La adicci?n a personas pasa inadvertida y solapada entre la gente. Alguno que otro muestra se?ales de asombro cuando se la denomina de tal manera, porque supone que se tratan de comportamientos un poco exagerados pero que nunca alcanzar?an el rango de algo patol?gico y/o disfuncional, por lo menos.

Sin embargo, es com?n notar, y m?s a?n en gente de m?s edad, que hay individuos que viven y se desviven por los dem?s. Son hombres y mujeres que dejan correr su vida detr?s de otros.

Y cuando se quieren acordar se les fue la juventud detr?s de los que nunca supieron darle lo que ellos buscaban.

Sin comprender, quiz?s, que aquello tan ansiado no estaba afuera como cre?an, sino que por el contrario, estaba dentro de s? mismos, el ?ltimo lugar donde hubieran buscado.

La autoestima de las mujeres (y hombres) que aman demasiado

Quer?an ?ser? a trav?s de los otros. Se tornaban imprescindibles para estos, y aquellos. Siempre, en primer lugar, los otros. Por el terror que les inspira conectarse con su ser ?ntimo.

Pero hay veces que la individualidad, la personalidad, todo aquello de distinto que diferencia una persona de otra, puja de tal manera para parirse a s? mismo y acentuar esa individualidad que lo caracteriza, que intenta poner en orden las cosas.

Empieza a querer saber si existe la posibilidad de ver las cosas de otras maneras, no a trav?s de otros ojos y otros cristales que no son los suyos propios.

Hasta los mandamientos, se sea o no religioso, hablan del amor por uno mismo, antes que otros amores. Las mujeres son m?s proclives a estas cuestiones.


Siglos de cultura le han inculcado y las han ?simbiotizado? con funciones exclusivas de la maternidad, la de atenci?n y cuidado de los mayores, de los hijos, de los d?biles de mascotas.

Hijas ?nicas. Hijas mayores. Que han crecido mamando como las generaciones anteriores a ellas, han cuidado, asistido en forma denodada a otros.

Haci?ndose merecedoras as? de un t?cito cartel que las distingu?a obligatoriamente como buenas almas. Como si el verbo cuidar fuera una posta legada de unas a otras.

O un signo que caracteriza a una buena mujer. La necesidad de ser aceptada socialmente, en principio por la familia y despu?s por todo el ?mbito que la rodee, hace que el vivir con excesivo celo del bienestar hacia los otros sea una prioridad en su vida.

Y eso se transforme en una manera de ser. Se olvidan de sus metas. Posterg?ndolas. Siempre hay un quehacer m?s urgente, m?s imperativo.
Hasta que alg?n hecho, alg?n acontecimiento, alguna enfermedad algo que las arranca de la rutina obliga a meditar. Sacude de tal manera las estructuras que obliga a replantear y reconsiderar las cosas o al menos el estricto orden o desorden en que se manten?an hasta la actualidad.

O las crisis que conlleva el ir creciendo, el llegar a los diferentes estadios, juventud, adultez, madurez, ancianidad, deposite una mirada distinta en los balances de los hechos que hacen a la vida.

Ayuda para las mujeres que aman demasiado

Y as? los grupos de ayuda mutua, con esta tem?tica, empiezan a llenar sus sillas de gentes, de pr?jimo que intenta ver maneras diferentes de ser.

Empiezan a revisar que impulso las mueve a hacer las cosas. Si es algo que parte de ellos o viene de la herencia de alg?n mandato obsoleto y que simplemente se mantenga ah? por la fuerza de a?os y de costumbre y no porque sea algo por ellos elegido.

Y si fuera por caso de ser algo libremente elegido por ellos, la posibilidad y oportunidad de replantearse el seguir en el camino u optar por otro completamente distinto.

Empiezan a reconocerse el derechos de que son libres de elegir y que eso no les impiden contactarse con otros. Simplemente les cambia la manera de hacerlo por una actitud m?s sana de relaci?n.

La invitaci?n de estos grupos gratuitos, abiertos a la comunidad, est? en pie. Si UD. descubre en su cotidianeidad la preponderancia y las urgencias de las situaciones y problemas de los otros antes que la suya, es un signo de alerta.

Si despu?s de facilitarle las cosas a los otros UD. Consciente o inconscientemente pasa factura de lo hecho y espera o controla las actitudes de los otros puede estar en un problema.


Est? en UD. querer darse la oportunidad de saberlo. Si es as?, de un paso adelante con una actitud positiva, lo estar?n esperando seres que ya dieron el paso adelante y pueden tender la mano con un camino hecho de experiencias en el tema.

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